Todo empezó con una nómina. En 1924, Mexicana Airlines no soñaba con dominar el mundo. Sólo quería pagar a los trabajadores de los campos petroleros en Tampico, México. La aerolínea de carga que se convirtió en la aerolínea más antigua de América del Norte se construyó sobre una premisa simple: trasladar dinero y personas a donde estaban los empleos.
En 1928, el negocio había evolucionado. Los servicios regulares unían la Ciudad de México con Tuxpan y Tampico. Posteriormente ese año, las rutas se extendieron a Veracruz y Mérida. La aerolínea actuó rápido.
En 1929 abrió la ruta de la Ciudad de México a Tampico y Brownsville. Charles A. Lindbergh pilotó el vuelo inaugural. La realeza de la aviación ya estaba involucrada antes de que la compañía tuviera siquiera una década en su haber.
La propiedad cambió constantemente en las primeras décadas. Pan American Airways compró participaciones en la aerolínea. Las leyes mexicanas que limitaban la propiedad extranjera obligaron a que esas participaciones bajaran y luego subieran. En 1967, Pan Am vendió las acciones restantes. La aerolínea volvió a ser efectivamente local.
Control gubernamental y privatización
El Estado intervino más tarde. De 1982 a 1990, el gobierno mexicano tuvo la mayoría accionaria. Cuando vendió la aerolínea a inversionistas privados, el mercado parecía listo para la expansión de Mexicana.
No lo fue.
A mediados de la década de 1990 se produjo una crisis económica en México. La aerolínea tuvo problemas. No podría sobrevivir sola a la crisis. El gobierno recuperó el control.
Una vez de nuevo en manos públicas, Mexicana Airlines cambió. Amplió rutas. A finales del siglo XX, voló a más de 30 ciudades mexicanas. También tocó aeropuertos de Estados Unidos, el Caribe, Centroamérica y Europa.
El alcance fue impresionante. Los cimientos eran inestables.
El colapso final
En 2005, Grupo Posadas, una empresa de viajes, compró la aerolínea. Vieron potencial. No vieron la tormenta.
El brote de gripe porcina de 2009 en México detuvo los viajes. Fronteras cerradas. Vuelos en tierra. Los ingresos desaparecieron. La aerolínea derramó dinero en efectivo.
Las dificultades financieras aumentaron. La deuda creció. La liquidez se agotó.
En agosto de 2010, Mexicana Airlines se declaró en quiebra. La noticia golpeó fuerte. Este era un transportista heredado. Había volado desde la época de Lindbergh. Había sobrevivido a guerras, crisis económicas y tomas de poder gubernamentales.
No sobrevivió a la gripe porcina ni al mal momento.
Varias semanas después de la presentación, las operaciones se suspendieron. Los aviones se detuvieron. Las rutas terminaron. La aerolínea más antigua de Norteamérica había desaparecido.
















