La compañía cinematográfica más antigua de Japón no es una reliquia. Es un superviviente. Nikkatsu existe desde 1912, aunque no comenzó con ese nombre. Comenzó como Japan Cinematograph Company.
Antes de convertirse en una entidad independiente, era un peón en un juego más amplio. Greater Japan Film Machinery Manufacturing Company, Ltd. intentó crear un monopolio. Lo modelaron según la Motion Picture Patents Company de Estados Unidos. Nikkatsu se separó de ese intento. Se independizó en 1912.
Los resultados fueron inmediatos. En 1915, Nikkatsu poseía dos tercios del mercado de visualización. No se trataba sólo de volumen. Se trataba de talento. El estudio empleó a la primera estrella de cine japonesa, Onoe Matsunosuke. También respaldó al primer director destacado, Makino Shōzō.
La innovación impulsó su éxito inicial. Nikkatsu fue el primero en experimentar con la fotografía nocturna. Lo demostraron con Ningenku en 1923. La película se tituló El sufrimiento humano. Décadas más tarde, poseían el mejor sistema de sonido de Japón. El proceso de Western Electric les dio una ventaja a principios de los años treinta.
Luego vino el colapso.
La mala gestión agotó sus recursos. Las dificultades financieras son duras. En 1942, el gobierno forzó una consolidación. Las instalaciones de producción de Nikkatsu fueron absorbidas por Daiei Company. El estudio quedó reducido a una cadena de teatros. Duró hasta 1954. Ese año, Nikkatsu reanudó la producción.
La década de 1960 trajo un cambio cultural. Taiyo no Kisetsu y Kurutta Kajitsu explotaron en popularidad. Ambas películas estaban basadas en novelas de Ishihara Shintaro. Se ocuparon de la rebelión contra la tradición. Al público le encantó la rebelión. Este éxito volvió a colocar a Nikkatsu entre los estudios líderes.
A lo largo de esa década, el estudio se especializó en películas estilizadas de gánsteres. Estas películas se convirtieron en favoritas de culto en Occidente. Ellos definieron la época. Pero a principios de los años 1970 todo cambió.
Nikkatsu cambió sus recursos. Se mudó a roman poruno. Son películas para adultos de bajo presupuesto. Presentaron actores y actrices convencionales. Las historias mantuvieron la vena antisistema que definió el apogeo del estudio. Fue un giro calculado. Las películas de gánsteres habían alcanzado su punto máximo. El género para adultos ofreció un nuevo mercado.
El panorama empresarial siguió cambiando. Nikkatsu se expandió a la transmisión de televisión. La década de 2000 trajo otro cambio de propiedad. En 2005, Index Holdings, un conglomerado japonés de entretenimiento y comunicaciones, convirtió a Nikkatsu en una subsidiaria. El ciclo continuó. Index Holdings acordó vender su participación a Nippon Television Network en 2009.
Nikkatsu todavía está aquí. Ha cambiado de nombre. Ha cambiado de dueño. Ha cambiado de contenido. La maquinaria del cine es brutal. Te adaptas o desapareces. Nikkatsu adaptado. Queda por ver si se trata de una victoria o simplemente de una táctica de supervivencia. El mercado sigue adelante.
















