La brecha de riqueza se amplía: cómo los estadounidenses promedio y los multimillonarios han divergido desde 2000

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El panorama financiero para los estadounidenses promedio y los más ricos del mundo ha cambiado dramáticamente durante el último cuarto de siglo. Si bien el patrimonio neto de la familia estadounidense promedio ha aumentado, las ganancias palidecen en comparación con el crecimiento exponencial experimentado por los principales multimillonarios. Esta divergencia pone de relieve una creciente brecha de riqueza, impulsada por el poder de la capitalización y las ventajas únicas que disfrutan quienes se encuentran en la cima de la pirámide económica.

Patrimonio neto estadounidense promedio: un aumento modesto

Según la Encuesta sobre finanzas del consumidor de la Reserva Federal, el patrimonio neto de una familia estadounidense promedio aumentó de aproximadamente $145,210 en 2001 a $192,700 en 2022. Esto representa un aumento significativo en dos décadas, pero el ritmo de crecimiento ha sido relativamente lento en comparación con las fortunas de los multimillonarios. Si continúa el crecimiento anual del 10,9% observado entre 2019 y 2022, las proyecciones sugieren que el patrimonio neto promedio podría alcanzar alrededor de 262.831 dólares en 2025. Mirando hacia atrás, un crecimiento anualizado del 3,6% entre 1998 y 2001 indica un patrimonio neto de aproximadamente 140.312 dólares en 2000.

Los multimillonarios avanzan: ganancias exponenciales

Mientras que el estadounidense promedio experimentó ganancias modestas, los multimillonarios más importantes del mundo experimentaron un crecimiento explosivo. Las diez personas más ricas en 2000 han visto su riqueza más que duplicarse en los siguientes 25 años. No se trata simplemente de una cuestión de tiempo; se trata de la estructura de la creación de riqueza en sí. Los multimillonarios obtienen ingresos de los activos, no del trabajo, lo que significa que su riqueza crece como una bola de nieve más rápidamente.

Los multimillonarios modernos como Elon Musk, Larry Page, Jeff Bezos, Sergey Brin y Mark Zuckerberg ahora superan los 200 mil millones de dólares cada uno, cifras que eran impensables hace unas décadas. Sólo Musk se acerca a los 800.000 millones de dólares, construidos sobre empresas que son inaccesibles para el empresario medio.

Por qué es importante la disparidad

La brecha cada vez mayor no se trata sólo de números; refleja un desequilibrio sistémico. La capacidad de apalancar capital, crear negocios escalables y beneficiarse de rendimientos compuestos es muy diferente para los multimillonarios frente a las familias comunes.

Esta tendencia plantea interrogantes sobre la justicia económica, las oportunidades y la estabilidad a largo plazo de un sistema donde la riqueza se concentra en la cima. La velocidad a la que los multimillonarios acumulan riqueza sugiere que las estructuras económicas actuales favorecen a quienes ya tienen un capital significativo.

La cuestión central es que la riqueza se construye sobre sí misma. Cuanto más tengas, más fácil será ganar más. Esto crea un ciclo que se refuerza a sí mismo y que deja al estadounidense promedio luchando por mantener el ritmo.

La creciente brecha de riqueza es un indicador clave del estrés social y su impacto probablemente se intensificará en los próximos años a menos que cambios sistémicos aborden los desequilibrios en la acumulación de riqueza.