Rusia intensifica el control de Internet: simulacros de cierre y tácticas evasivas

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Rusia está reforzando su control sobre el acceso a Internet, empleando métodos cada vez más sofisticados para controlar el flujo de información. El enfoque del gobierno no se trata de una política única y clara, sino de un sistema fragmentado de restricciones y contramedidas diseñado para aislar la Internet rusa –o “RuNet”- de la influencia externa.

Listas blancas y apagones

Las autoridades están compilando múltiples “listas blancas” de sitios web y aplicaciones que, en teoría, permanecerían accesibles durante los apagones planificados de Internet. ¿El problema? Estas listas son inconsistentes, compiladas tanto por el Ministerio de Transformación Digital como por operadores móviles individuales sin criterios transparentes. Un análisis del New York Times revela que aproximadamente la mitad de los 50 sitios web más importantes de Rusia, incluidas todas las principales plataformas extranjeras, quedarían bloqueados bajo este sistema. No se trata sólo de censura; se trata de demostrar la capacidad de Rusia para funcionar fuera de línea, un objetivo clave frente a una posible inestabilidad geopolítica.

Estrangulamiento como arma

Más allá del bloqueo total, Rusia está perfeccionando su uso de la “estrangulación”: ralentizar deliberadamente las conexiones a Internet para inutilizar los servicios. En 2024, YouTube experimentó una grave limitación, que Moscú atribuyó a la incapacidad de la plataforma para mantener la infraestructura local. Google refutó esta afirmación, pero el efecto fue el mismo: un servicio degradado para los usuarios rusos. Esta táctica es efectiva porque no activa alertas claras de censura, sino que deja a los usuarios frustrados por lo que parece ser una falla técnica.

Cloudflare y escalada

La respuesta del gobierno a herramientas que mejoran la privacidad como Cloudflare –que ayuda a proteger una parte importante de los sitios web globales– ilustra su enfoque agresivo. Cuando Cloudflare implementó medidas para prevenir el espionaje de la red en 2023, Rusia comenzó a limitar todos los sitios que utilizaban el servicio. Hoy en día, muchos usuarios rusos sólo pueden cargar los primeros 16 kilobytes de estos sitios, haciéndolos prácticamente inútiles.

“Esto demuestra que todavía están mejorando bastante su juego y, yo diría, que están a la vanguardia incluso de los estándares actuales que se están desarrollando”, dice Arturo Filastò, fundador del Observatorio Abierto de Interferencia de Red.

Esta escalada no se trata sólo de bloquear el acceso; se trata de obligar a las empresas a cumplir con las regulaciones rusas o arriesgarse a un aislamiento total. Las tácticas demuestran una clara voluntad de priorizar el control sobre la usabilidad, incluso a expensas de una experiencia funcional de Internet para sus ciudadanos.

Las acciones de Rusia señalan una estrategia a largo plazo para construir un ecosistema digital resiliente, pero muy restringido. Las pruebas en curso y las maniobras evasivas sugieren que el país se está preparando para un futuro en el que pueda operar independientemente de Internet global, solidificando aún más su soberanía informativa.