Una creciente coalición liderada por el exfuncionario de la administración Trump, Mick Mulvaney, aboga por la regulación de los mercados de predicción bajo las leyes estatales de juego. Mulvaney, quien se desempeñó como jefe de gabinete interino de la Casa Blanca, sostiene que estos mercados funcionan esencialmente como apuestas deportivas y deben ser tratados como tales, una posición de la que se hacen eco otros republicanos prominentes como Chris Christie y Spencer Cox. Esta medida representa un desafío importante para la actual supervisión federal por parte de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC), que clasifica estas plataformas como mercados de derivados.
La disputa central: juegos de azar versus derivados
El debate se centra en si los mercados de predicción son fundamentalmente diferentes de las casas de apuestas tradicionales. Los críticos argumentan que la distinción es superficial, y las autoridades estatales ya han emprendido acciones legales contra empresas como Kalshi, alegando violaciones de las leyes estatales de juego. Mulvaney formula la cuestión de manera sucinta: “Si parece una apuesta deportiva, si suena como una apuesta deportiva… es una apuesta deportiva”.
Esta postura no cuenta con el apoyo universal. La CFTC, bajo el actual director Michael Selig, defiende su jurisdicción e incluso presentó un escrito en apoyo de Crypto.com contra los reguladores de Nevada. Sin embargo, el enfoque de la agencia ha cambiado con el tiempo; Bajo la administración de Biden, Polymarket recibió una multa de 1,4 millones de dólares por no registrarse como mercado de derivados.
Los intereses políticos y empresariales convergen
El renovado impulso para una regulación más estricta se produce cuando la familia Trump explora oportunidades dentro del espacio del mercado de predicción. Truth Social, la plataforma de redes sociales de Donald Trump, está desarrollando su propia oferta de mercado de predicción, “Truth Predict”. Donald Trump Jr. también asesora tanto a Kalshi como a Polymarket, y su firma de capital de riesgo ha invertido en esta última.
Mientras tanto, la coalición de defensa “El juego no es invertir” obtiene el apoyo de grupos de consumidores conservadores como Moms for America, lo que indica un interés republicano más amplio en una mayor supervisión. Mulvaney cree que puede persuadir a la actual Casa Blanca, a pesar de su preferencia por la desregulación, destacando acciones regulatorias pasadas tomadas bajo la administración Trump cuando “razones de sentido común” justificaron la intervención.
Lo que está en juego: control regulatorio y acceso al mercado
El resultado de esta batalla determinará si los mercados de predicción operan bajo reglas federales de derivados o enfrentan un mosaico de regulaciones estatales sobre juegos de azar. La postura actual de la CFTC (defender su autoridad contra desafíos legales) sugiere una voluntad de luchar por su jurisdicción. Sin embargo, la creciente presión política de ambos lados del pasillo, junto con los intereses comerciales de la familia Trump, podrían obligar a una reevaluación del panorama regulatorio de la industria.
Este conflicto es más que simplemente burocrático; refleja un desacuerdo fundamental sobre cómo clasificar y controlar los instrumentos financieros emergentes en la era digital.
























