Estados imponen impuestos a la pornografía en medio de preocupaciones constitucionales

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Un número creciente de legisladores estatales conservadores están presionando para que se impongan impuestos al contenido para adultos, lo que plantea dudas sobre la constitucionalidad y el futuro de la libertad de expresión en línea. Utah propuso recientemente un impuesto del 7% a los sitios de pornografía que operan dentro del estado, luego de una medida similar de Alabama el año pasado, que impuso un impuesto del 10%. Pensilvania también está considerando un impuesto del 10% a los consumidores de contenido para adultos.

Estos impuestos son enmarcados por sus partidarios como fondos para servicios de salud mental para adolescentes, y Utah destina ingresos a su Departamento de Salud y Servicios Humanos. Sin embargo, los expertos legales y los defensores de la industria argumentan que tales impuestos son inconstitucionales, y señalan el discurso protegido como un trato desfavorable.

La tendencia hacia la regulación:
La presión para imponer impuestos es parte de un esfuerzo conservador más amplio para restringir el contenido para adultos. Más de 25 estados ahora cuentan con algún tipo de verificación de edad, lo que requiere que los usuarios envíen una identificación para acceder a material sexualmente explícito. Los críticos argumentan que estas medidas no tienen como objetivo proteger a los niños, sino más bien eliminar por completo el contenido para adultos.

Desafíos legales y constitucionales:
Evelyn Douek, profesora de la Facultad de Derecho de Stanford, afirma que “este tipo de impuesto a la pornografía es descaradamente inconstitucional”, argumentando que viola las protecciones de la Primera Enmienda. La Corte Suprema ha afirmado el derecho de los adultos a acceder a la pornografía, pero las legislaturas estatales continúan explorando estas restricciones financieras.

Respuesta e impacto de la industria:
Pornhub, bloqueado en Utah y Alabama debido a mandatos de verificación de edad, ha instado a las empresas de tecnología a implementar la verificación basada en dispositivos, pero reconoce que estos esfuerzos no han logrado proteger a los niños. Sitios como Onlyfans cumplen con las leyes fiscales pero dejan a los creadores responsables de sus propias finanzas. La Coalición por la Libertad de Expresión advierte que dichos impuestos limitan el derecho de expresión de quienes no pueden pagarlos.

El debate sobre el daño y la censura:
Los legisladores argumentan que el contenido para adultos genera problemas de salud mental en los jóvenes, citando estudios que vinculan la exposición a la depresión y la violencia. Sin embargo, los profesionales de la salud siguen divididos sobre este asunto. Los críticos enfatizan que los impuestos sobre contenidos específicos históricamente han sido anulados como censura inconstitucional.

A medida que los estados sigan imponiendo sanciones financieras a la industria para adultos, se intensificará el debate sobre la libertad de expresión, la privacidad y los derechos constitucionales. La tensión subyacente entre regular el acceso a contenidos para adultos y defender las protecciones de la Primera Enmienda sigue sin resolverse.