Binance ignoró las señales de alerta en transacciones de $1.2 mil millones vinculadas a Irán

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Binance, el mayor intercambio de criptomonedas del mundo, pasó por alto señales claras de advertencia durante más de un año antes de cortar lazos con un procesador de pagos, Blessed Trust, que canalizó 1.200 millones de dólares a entidades conectadas con Irán. Este retraso plantea serias dudas sobre la eficacia de la empresa para prevenir el lavado de dinero y la evasión de sanciones.

Respuesta retrasada a la creciente evidencia

Las primeras señales de alerta aparecieron en noviembre de 2024. Los registros públicos en Singapur y Hong Kong, junto con las listas negras comerciales de EE. UU. y los propios registros de transacciones de Binance, revelaron actividad sospechosa. En concreto, cientos de millones de dólares fluyeron por la cuenta de un hombre chino de 78 años vinculado a Blessed Trust. A pesar de estos claros indicadores, Binance no rompió su relación con el proveedor hasta enero, casi 14 meses después.

El retraso es particularmente sorprendente dado que Binance emplea a más de 1.500 personas en funciones de cumplimiento diseñadas para detectar dichas conductas indebidas. Las investigaciones internas de la compañía finalmente confirmaron que 1.700 millones de dólares se habían movido de Blessed Trust y otra cuenta de Binance a entidades vinculadas a Irán, una posible violación de las sanciones estadounidenses.

Conflictos internos y represalias

La situación se volvió más oscura cuando Binance despidió o suspendió a los investigadores que descubrieron las transacciones. El motivo declarado fue la “divulgación no autorizada” de datos de clientes, pero la medida ha alimentado la especulación sobre la presión interna para restar importancia a la gravedad de los hallazgos.

El hecho de que Binance actuara sólo después de que estas transacciones fueran marcadas (y luego castigara a quienes las marcaron) sugiere un problema sistémico que va más allá de la mera supervisión.

Conexiones con personas incluidas en la lista negra

Antes de la represión, documentos públicos ya vinculaban al director ejecutivo de Blessed Trust con un empresario chino cuya oficina corporativa estaba en la lista negra de Estados Unidos. Grandes sumas continuaron fluyendo a través de las cuentas de Binance controladas por el anciano socio comercial de este empresario, transferencias que deberían haber provocado un escrutinio inmediato en cualquier institución financiera estándar.

El caso ilustra cómo la supervisión regulatoria de los intercambios de criptomonedas va a la zaga de la velocidad de los delitos financieros, lo que permite que miles de millones en fondos ilícitos se muevan sin ser detectados durante períodos prolongados.

El incidente resalta una brecha crítica en la regulación de las criptomonedas: mientras que las finanzas tradicionales están fuertemente monitoreadas, los intercambios descentralizados como Binance operan con una supervisión menos directa. Esto crea oportunidades para la evasión de sanciones y el lavado de dinero, especialmente cuando los mecanismos internos de cumplimiento son débiles o están suprimidos.

En última instancia, el caso Binance demuestra que incluso con amplios recursos, el compromiso de una empresa para prevenir actividades ilícitas es tan fuerte como su voluntad de actuar decisivamente sobre la base de la evidencia.